Considera cómo Jesús, después de haber sido azotado y coronado de espinas, fue injustamente sentenciado por Pilato a morir crucificado.

Adorado Jesús mío: mis pecados fueron más bien que Pilato, los que os sentenciaron a muerte. Por los méritos de este doloroso camino, os suplico me asistáis en el camino que va recorriendo mi alma para la eternidad.

(San Alfonso María de Ligorio)