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Introducción
1)
Aquí tienes, alma predestinada, un secreto que me ha enseñado
el Altísimo, y que en ningún libro antiguo ni moderno he podido encontrar.
Voy a confiártelo con la gracia del Espíritu Santo; pero con estas
condiciones:
1) Que no
lo comuniques sino a las personas que lo merezcan, por sus oraciones,
sus mortificaciones, sus limosnas, sus persecuciones, su abnegación
y su celo por el bien de las almas.
2) Que te valgas
de él para hacerte santa y espiritual; porque la importancia de este secreto
se mide por el uso que de él se hace. Cuidado con cruzarte de brazos,
sin trabajar; que mi secreto se convertirá en veneno y vendrá a ser
tu condenación.
3) Que todos
los días de tu vida des gracias a Dios, por el favor que te hace al
enseñarte un secreto que no mereces saber.
Y a medida que lo vayas
poniendo en práctica en las acciones ordinarias de la vida, comprenderás
su precio y excelencia; que, al principio, por la multitud y gravedad de los pecados
y aficiones secretas que te atan, sólo imperfectamente lo conocerás.
2) No te dejes
llevar de ese deseo precipitado y natural de conocer la
verdad, di primero devotamente, de rodillas, el Ave
Maris Stella
y el Veni
Creator Spiritus, para pedir a Dios la gracia de entender y saborear
este misterio divino.
Como tengo poco tiempo
para escribir y tú tienes poco para leer, te lo diré en compendio.
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